El misterio de la muerte

El pitido sonó en la sala, ese pitido con el que todos saben la verdad pero la quieren ocultar pensando que es mentira, el pitido que indica la muerte, el fin de toda una vida.

Las manos del doctor cogieron la sabana, y taparon el pálido rostro del recien difunto. Eran como piedras heladas que ya no podien hacer nada por salvar aquella alma. A todos se les escapaba un sollozo, una lagrima, unas palabras que no llegaban a nada, “doctor lo sentimos mucho” “doctor, tendriamos que hacer la autòpsia, nadie ha entendido muy bien la causa de la muerte” “tenemos que informar a la família…” pero entre esas lagrimas escondidas tras las mascaras, caidas de los ojos vidriosos i rojos, entre esas bocas imposibles de realizar una sonrisa, habia una boca en concreto que no sollozaba ni derramaba lagrimas ni tenia los ojos vidriosos, al contrario, era la única persona de la sala que tenia oculta por la mascara, las comisuras de la boca hacia arriba formando una leve sonrisa…

  • Enfermera Sally, por favor, ¿puede hacer el recuento de material i escribir el informe del fallecido, y si no es mucho pedir, podria dejar todo esto un poco limpio?- dijo el doctor con la voz queda i agotada a causa de la larga operacion fallida.
  • Por supuesto doctor Watson.- respondio la enfermera Sally imitando el tono de voz del doctor.

La cara de la víctima, palida, escualida i amarillenta yacia debajo de la blanca i limpia sabana. La herida ya sin perder sangre, estaba secandose. La enfermera Sally, cogio un paño humedo y obedeciendo las ordenes del doctor, limpio los restos de sangre esparcidos por el suelo, la camilla i el material. Se movia con una delicadeza inusual, metodica, casi ritmica. De repente perdio todo interes en los alrededores de la victima i se centro en su vientre, Dibujando, circulos i simbolos extraños con los restos de sangre todavia tierna.

Con la sonrisa traviesa y satisfecha que no se le habis borrado en ningun momento de la cara. La enfermera Sally destapo levemente la cara a la del difunto. I acercando su boca a su oreja le susurro suavemente:

-lo has hecho todo tu.

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